Cuando el pueblo libanés habla del peligro que representa Hezbolá, muchos piensan inmediatamente en su arsenal militar y misiles desplegados fuera de la autoridad del estado. Pero hay otro peligro, más profundo y duradero, que no se puede ver a simple vista ni escuchar en los campos de batalla. Se planta silenciosamente en las mentes de generaciones: las escuelas 'Al-Mahdi'.
Estas escuelas, dirigidas bajo la supervisión directa de instituciones afiliadas a Hezbolá, no se limitan a enseñar el plan de estudios oficial. Lo integran con contenido ideológico político-religioso destinado a moldear la conciencia de un niño desde la primera infancia, basado en fundamentos intelectuales vinculados a Wilayat al-Faqih y una agenda iraní transnacional.
El resultado es que un niño crece como miembro de un proyecto ideológico específico, al que se le enseña que su mayor lealtad no es hacia la nación, sino hacia un líder religioso fuera del Líbano, y que la 'yihad' no es meramente un concepto espiritual sino una opción realista y un objetivo de vida.
Las sociedades diversas como el Líbano se construyen sobre los valores de la convivencia y extraen su fuerza de la convergencia de sus componentes. Pero cuando un segmento de la población se cría en una doctrina que se ve a sí misma como 'Hezbolá antes de ser Líbano', crece con una separación psicológica del resto de sus conciudadanos.
Esta separación produce una generación que es difícil de integrar en un proyecto nacional unificado, porque tiene una visión política y religiosa que contradice fundamentalmente la idea de un estado civil unificador.
Las armas pueden ser confiscadas o neutralizadas si hay una decisión política o presión internacional. Pero las armas ideológicas, una vez plantadas en las mentes desde la infancia, se convierten en parte de la identidad personal y son difíciles de cambiar o corregir. Aquí radica el verdadero peligro: nos enfrentamos a un proyecto a largo plazo que garantiza a Hezbolá la continuidad de su influencia incluso si sus armas militares se perdieran algún día.

